Destilados – Brandy – Pisco Peruano (2)

Destilados - Brandy - Pisco Peruano (2)

Historia de la Producción de Pisco en el Perú

Los Primeros Pasos en los Siglos XVI y XVII

En los albores del siglo XVI, con la fundación de Lima en 1535 bajo el nombre de Ciudad de los Reyes, se dio inicio a la construcción de iglesias en el Perú. Esta nueva necesidad litúrgica conllevó la plantación de viñedos en las zonas más fértiles para abastecer de vino los rituales religiosos. El Marqués Francisco de Caravantes desempeñó un papel crucial al importar las primeras cepas de uva provenientes de las Islas Canarias hacia finales de la primera mitad del siglo.

Hacia el año 1453, Chuquimanco, líder de las tierras meridionales de Lima, contemplaba al atardecer el vuelo de bandadas de aves hacia el horizonte marino, buscando islas para descansar; estas aves, conocidas en su idioma como “pishqus”, inspiraron a su pueblo alfarero y le dieron su nombre. Esta anécdota fue relatada en 1550 por Pedro Cieza de León en “La crónica general del Perú”, donde resalta que “pisco es nombre de pájaros”.

Durante los siglos XVI y XVII, el Virreinato del Perú emergió como el mayor productor vitivinícola de Sudamérica. El epicentro de esta producción fue el valle de Ica, donde Jerónimo Luis de Cabrera fundó en 1563 la “Villa de Valverde del Valle de Ica”, actualmente conocida como Ica. En 1572, surgió el pueblo de “Santa María Magdalena del Valle de Pisco”. Sin embargo, se registra en los escritos de la época que la primera producción de vino en Sudamérica tuvo lugar en la hacienda Marcahuasi, en el Cuzco.

El Surgimiento del Pisco

En sus inicios, la producción de uva tenía como objetivo principal la elaboración de vino, pero gradualmente comenzó a abrirse camino también la producción de aguardiente. Según el historiador peruano Lorenzo Huertas, la producción de aguardiente de uva en el Perú habría comenzado a mediados del siglo XVI. Además, investigaciones de Brown Kendall (estadounidense) y Jakob Schlüpman (alemán) indican que la expansión del mercado del vino y el aguardiente ocurrió en la última parte del siglo XVI.

El Archivo General de Indias guarda una petición realizada por Jerónimo de Loaysa y otros en 1575 para “poblar en el valle de Pisco bajo ciertas condiciones”, la cual fue aprobada por la Corona española el 10 de febrero de 1575. En el mismo archivo se halla una copia de una provisión real fechada el 26 de noviembre de 1595, que otorga a Agustín Mesía de Mora el título de “escribano público, de minas y registros y despachos de navíos del puerto de Pisco, en Perú”.

En 1580, sir Francis Drake realizó un incursión en el puerto de Pisco, exigiendo un rescate por los prisioneros que capturó. Los aldeanos, para cumplir con el rescate, le ofrecieron 300 botijas de aguardiente local. Posteriormente, en 1586, se prohibió la venta en Panamá de “vino cocido” procedente del Perú. Luego, en 1614, se prohibió la exportación de cualquier tipo de vino a Panamá.

En 1613, se dejó registro documental en Ica de la producción de aguardiente de uva. El testamento de un residente llamado Pedro Manuel “el Griego”, originario de Corfú, Grecia, atestiguó la posesión de “treinta tinajas de vurney llenas de aguardiente, más un barril lleno de aguardiente”. Además, se mencionaban los implementos tecnológicos utilizados en la producción. Sin embargo, se infiere que la producción de aguardiente ya había comenzado mucho antes.

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