Vinos espumantes –  A lo largo de la Historia

Vinos espumantes - A lo largo de la Historia

El origen del vino espumoso se remonta a siglos atrás, y su primera mención escrita en Francia data del año 1718, lo que indica su presencia ya en los años 1695-1698. Durante ese periodo, el vino espumoso era ampliamente consumido en Inglaterra, siendo mencionado frecuentemente por dramaturgos de la época. Incluso en la literatura inglesa, podemos encontrar referencias tempranas en la obra “The Man of Mode” de Sir George Etherege, escrita en 1676.

Christopher Merret, un médico y científico inglés, es conocido por su contribución al mundo del champán. Aunque Dom Perignon a menudo es considerado como el descubridor de las burbujas en el champán, fue Merret quien presentó un memorando a la Royal Society en 1662 explicando cómo añadir azúcar y melaza a los barriles de vino para producir un vino espumoso. Aunque no se sabe si Merret entendía completamente el proceso de fermentación, su descripción marcó el comienzo de la comprensión científica de cómo se forman las burbujas en el champán.
Aunque los ingleses fueron los primeros en apreciar las burbujas del champán, esto no significa que lo inventaran. Los productores de Champagne en Francia habían estado elaborando vino con levaduras sin fermentar durante más de 150 años antes de la contribución de Merret. Por lo tanto, se podría decir que el champán es una creación franco-inglesa resultado de años de evolución.
Inicialmente, el champán espumoso era considerado peligroso debido a la presión generada por el dióxido de carbono en las botellas, lo que podía causar que estallaran y destruyeran otras botellas en la bodega. Además, muchos viticultores y entendidos consideraban que las burbujas eran propias de bebidas menos serias, como la cerveza o el chocolate. Sin embargo, en la corte de Versalles y en los salones de Londres, la efervescencia del champán añadía un elemento de emoción y misterio.
En cuanto a los primeros champagnes, estos no tenían burbujas. Charles de Marguetel de Saint-Denis de Saint-Évremond, un exiliado francés en Inglaterra y amigo del rey Carlos II, era un defensor del champán tranquilo, ya sea tinto o blanco. La familia del Marqués de Sillery también producía una cuvée de champán tranquilo muy apreciada en Gran Bretaña.
A finales del siglo XVII, los vinos tintos tranquilos de Champagne perdieron popularidad cuando el médico de Luis XIV recomendó el vino de Borgoña en su lugar. Durante las décadas siguientes, los productores de Champagne lucharon por producir el mejor vino tinto de pinot noir, mientras que algunos elaboraban vinos rosados y otros preferían vinos pálidos y límpidos. En 1712, se mencionaron por primera vez los vinos espumosos accidentales bajo el nombre de “mousse argentina”. En ese momento, disfrutar de estas botellas espumosas era considerado inconcebible.
En resumen, Christopher Merret fue un científico inglés que describió el proceso de añadir azúcar y melaza a los barriles de vino para obtener un vino espumoso. Aunque los ingleses fueron los primeros en apreciar las burbujas del champán, su origen se remonta a los productores de Champagne en Francia. Inicialmente, el champán espumoso era considerado peligroso y menos serio que otros vinos, pero con el tiempo se convirtió en una bebida emocionante y apreciada en la corte y en los salones.

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