Vinos Espumantes – Métodos de producción

Vinos Espumantes - Métodos de producción

La “prise de mousse” es la etapa final de la vinificación que otorga al vino espumoso su característica efervescencia. Existen varios métodos para producir vino espumoso, siendo el método tradicional o “método Champagne” el más ampliamente utilizado. Es importante destacar, sin embargo, que la AOC Champagne sólo permite que los vinos producidos en esa región se denominen “Champagne” y utilicen el término “méthode champenoise”. Para otras producciones de vino espumoso se debe hacer referencia al método tradicional. En el pasado, los vinos de Champaña solían utilizar el término “crémant” para denominar a los champanes demi-prensados. Sin embargo, en la actualidad, solo los champanes podrán utilizar el término “méthode champenoise”, lo que contribuye a proteger la denominación de origen y la calidad de los vinos producidos en esta región.
Espumante

El proceso de elaboración del vino espumoso puede llevarse a cabo mediante siete métodos principales, cada uno de ellos con algunas variaciones. Si bien no es posible determinar con certeza cuál método produce el mejor vino, la mayoría de los expertos concuerdan en que los primeros cuatro métodos, en los cuales la fermentación secundaria se produce en la botella, son generalmente preferibles a los últimos tres.

A continuación, se presenta un resumen las características clave de cada método. Es importante tener en cuenta que cada método puede variar según los distintos productores de vino.

  • Método tradicional: también conocido como “método Champagne”, este proceso implica una segunda fermentación en la botella, que produce burbujas finas y una textura cremosa en el vino. Después de la fermentación, el vino se somete a un proceso de “remuage” o “giro” para eliminar los sedimentos antes de ser tapado y etiquetado.
  • Método Charmat: también conocido como “método cuve close”, este proceso implica una segunda fermentación en un tanque de acero inoxidable en lugar de en la botella. El gas carbónico se infunde en el vino de forma rápida y eficiente, lo que produce burbujas más grandes y un sabor más fresco y frutal.
  • Método transfer: similar al método tradicional, la segunda fermentación tiene lugar en la botella, pero el vino se traslada a un tanque después de la fermentación para eliminar los sedimentos y luego se devuelve a la botella para el embotellado final.
  • Método ancestral: también conocido como “método rural”, este proceso implica embotellar el vino antes de que la fermentación se haya completado, lo que permite que la fermentación finalice en la botella y produzca burbujas naturales. El vino no se somete a “remuage”, por lo que puede ser turbio.
  • Método de inyección de gas: en este proceso, el gas carbónico se infunde en el vino después de la fermentación, en lugar de permitir que se produzca naturalmente a través de una segunda fermentación. Este método es rápido y económico, pero puede producir burbujas más grandes y un sabor menos refinado.
  • Método de gasificación: en este proceso, el vino se somete a una inyección de gas carbónico similar a la de los refrescos, lo que produce una efervescencia fuerte y burbujas grandes. Este método no se considera una forma legítima de producir vino espumoso de alta calidad.
  • Método de centrifugado: este proceso implica someter el vino a una centrifugadora para separar el gas carbónico y luego infundir el gas de nuevo en el vino para crear efervescencia. Aunque este método es rápido y eficiente, puede producir burbujas más grandes y un sabor menos refinado que los métodos tradicionales.
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